“¿Hemos pensado instalarnos en Santiago? Nos negamos rotundamente y no lo creemos necesario. Vivir en una de las zonas más privilegiadas en cuanto a la calidad de vida que implica residir en el sur de Chile, tanto para nosotros como para nuestras familias, se convierte en un plus y un valor intransable…”.

 

Felipe Molina Saavedra

Estando en el tapete temas como el mercado laboral de los abogados, sus niveles de empleabilidad, y el que operen en él criterios de origen académico, familiar, geográfico y social del profesional, como asimismo la forma en que los abogados ejercemos hoy día la profesión, me parece pertinente tomar la palabra, no para analizar cómo nos va a los provincianos (a mucha honra) en Santiago, sino para afirmar que sí es posible emprender como abogado independiente en región, que además se puede innovar en el mercado legal, y que no necesitamos radicarnos en la capital para ejecutar una firma que aspire a operar a nivel nacional.

Vamos por partes. Crecí en el sur de Chile y viviendo en Valdivia estudié en la Universidad Austral de Chile: siendo de aquellas tradicionales y estando en mi ciudad no existía motivo para emigrar a otra; se trataba del plantel ubicado más al sur del país (a excepción de la Universidad de Los Lagos que no tiene Derecho, y la de Magallanes) y que convoca mayoritariamente a estudiantes de al menos 5 regiones: Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes, es decir toda la zona sur, número que no resulta menor.

Por eso resulta interesante preguntarse ¿qué sucede con estos abogados, si en su mayoría, cuando egresamos, somos prácticamente invisibles para el mercado santiaguino?

Hoy día, efectivamente como escribió Sofía Martin en http://idealex.press/opinion/editorial/abogados-de-regiones/, sus egresados se desempeñan primordialmente en el sector público a lo largo y ancho del país, lo que no es coincidencia, ya que el mercado privado está irremediablemente concentrado en la Región Metropolitana.

En Valdivia —por ejemplo— el mercado legal se reparte en dos estudios grandes; abogados independientes, y oficinas pequeñas, tendencia que se repite en Osorno y Puerto Montt, y me imagino en el resto de las ciudades, datos que obviamente al salir del colegio, y elegir carrera y universidad ni siquiera se nos pasa por la mente.

Fui de los creyó que el futuro estaba en Santiago, por lo que opté por hacer la práctica allí, así que también tuve la oportunidad de generar amistades y lazos capitalinos, y mi impresión fue obvia y rotunda: la demanda por procuradores es tan alta que genera la posibilidad de emplear estudiantes desde segundo o tercer año, lo que permite que los estudiantes de quinto año y egresados (que se lo propongan, más allá de las notas que tengan y universidad de la que provengan) ya sean prácticamente abogados u operadores que se manejan a la perfección en la tramitación judicial, tras haber trabajado cerca de 2 o 3 años, versus el bajo número de estudiantes de región que logra emplearse, aunque sea en jornada parcial. Porque simplemente el mercado no lo permite: no da para tanto.

Sobre la búsqueda de trabajo en la Región Metropolitana, siendo de región no puedo opinar desde la esfera personal, ya que terminada la práctica se me presentó una oportunidad laboral que debía aprovechar, que marcaría mi formación, y que me llevó a radicarme nuevamente en el sur, esta vez en Puerto Varas, ciudad y zona que por la calidad de vida que permite ha atraído, paradojalmente, en los últimos 5 años a una impresionante migración de profesionales provenientes de Santiago.

Incluso estimo que debe existir una cifra invisible, ya que muchos no vienen con contactos o simplemente emprenden en otras áreas, y por el contrario, otros, se vienen gracias a sus redes de contactos, entrando a competir directamente con abogados locales.

Así las cosas, trabajé 3 años como abogado junior, período en que logré adquirir una metodología de trabajo (que no tenía) y una visión de cómo hacer las cosas que creo fue determinante, razón por la cual no dudo al afirmar que es clave partir en un lugar en que se exija un estándar alto y que hacer las cosas bien tenga valor para la organización, como asimismo poder ser guiado por un profesional con experiencia y destacado en su área.

Pasado el tiempo, y con la intención de ser independiente (ojalá para siempre), opté por emprender en el mercado legal, explorando un nicho poco explotado por otros abogados, y que con el correr del tiempo logramos desarrollar a nivel nacional.

Así, hoy día, desde Valdivia y Puerto Varas, ciudades en que residimos los dos socios del proyecto legal, contamos con clientes desde Viña del Mar a Chiloé, gracias a haber optado por la especialización de nicho y utilizando los recursos que permiten hoy trabajar en red, puesto que vivir en ciudades distintas y llevar un proyecto adelante constituye todo un desafío.

¿Hemos pensado instalarnos en Santiago? Nos negamos rotundamente y no lo creemos necesario. Vivir en una de las zonas más privilegiadas en cuanto a sus paisajes y atractivos turísticos y, en general, la calidad de vida que implica residir en el sur de Chile, tanto para nosotros como para nuestras familias, se convierte en un plus y un valor intransable.

Afortunadamente, la tecnología (sí, la Oficina Judicial Virtual de algo sirve), las redes sociales y las herramientas de gestión que existen hoy permiten ejercer la profesión desde donde queramos. Ello no reemplaza la necesidad de crear una red de colaboradores —tanto abogados como profesionales de otras áreas— en las distintas ciudades o zonas en las que vamos captando clientes, que permitan no descuidar la gestión en terreno y la cercanía con el cliente, que al final es quien necesita que le resolvamos sus problemas, que busca sentir cercano y visibilizar al abogado o firma que contrató. Por tanto, es necesario esforzarse para que éste no pierda de vista la puesta en valor que consideró al contratar, única manera que permitirá competir en mercados locales distantes al propio.

Entonces, si nos preguntamos si es posible emprender en el mercado legal desde región, la respuesta es sí. Sí se puede.

Y la segunda pregunta, que igualmente respondería afirmativamente, es que sí es posible innovar desde región.

Santiago seguirá siendo importante y continuará acaparando una cuota esencial del mercado legal con las exclusiones y barreras que ello conlleva, y que quien se lo proponga y cuente con la aptitud necesaria, obviamente logrará traspasarlas. Sin embargo, siempre existirá —y convengamos que no es solamente desde ahora, hoy solamente es más fácil— la instancia para desarrollar una carrera desde región, y que aunque seamos invisibles para algunos, podemos no solo crear una marca con impronta regional, sino captar cuotas de un mercado a través de la especialización en un nicho.

Incluso podemos desde las provincias desarrollar nuestros proyectos en Santiago, sin tener que abandonar las ciudades sin congestión, el aire todavía limpio y los paisajes del Sur de Chile.

 
Felipe Molina Saavedra es abogado de la Universidad Austral de Chile. Se desempeñó como abogado en Tompkins Conservation, es socio co-fundador de Expropiados.cl, proyecto legal que desde hace tres años asesora y litiga en materia de Derecho de Caminos y Expropiaciones.

Fuente: