El profesor de Harvard David B. Wilkins analizó a los actuales General Counsels, qué se espera de él/ella, en qué dimensiones participa y cómo se ha convertido en un ejecutivo de alta sofisticación.

David B. Wilkins estuvo la semana pasada en Chile, donde en una conferencia analizó cómo ha cambiado el rol de los Gerentes Legales o General Counsels en el escenario jurídico actual. Pero no sólo mirado desde el punto de vista legal, sino desde el desarrollo de los negocios y desde el interior de la empresa misma, en la cual el gerente legal se ha ganado un sitio en la mesa de los que deciden.

Se trató de una clase titulada “The In-House Counsel Dilemma”, en la que Wilkins —director del Center on the Legal Profession, vicedecano de Global Initiatives on the Legal Profession y Lester Kissel Professor de la Harvard Law School— remarcó que el Derecho y los negocios no son lo mismo, pero están íntimamente ligados.

A continuación dejamos un resumen con algunas de las principales ideas expuestas en la actividad, organizada por el Programa de Sostenibilidad Corporativa  que es dirigido por el profesor Juan Eduardo Ibañez.

En un mundo cambiante

¿Qué tienen en común varios países de Asia, incluyendo China e India, con Brasil e incluso Chile? Que en algún momento decidieron hacer un giro y tener economías que pueden ser más o menos  abiertas a la economía global (o más o menos cerradas, dependiendo la perspectiva), pero que modificaron la forma de entender el Derecho e incidieron fuertemente en el rol del gerente legal: hoy no basta con conocer lo corporativo, su especialidad o las normas relativas a su negocio. Hubo un salto exponencial que provocó que los actuales General Counsels deban estar pendiente de las leyes de libre competencia, sepa sobre compliance, seguros, propiedad intelectual, impuestos y tratados internacionales.

Y este nuevo mundo, dijo Wilkins, trajo consigo la necesidad de nuevos abogados “o al menos abogados con nuevas habilidades”, capaces de operar con contrapartes de distintas jurisdicciones y con la exigencia de poseer conocimientos multidisciplinarios, que les permitan ser una interfaz viable frente a clientes, proveedores, aliados o inversionistas de cualquier mercado.

Dimensiones del cambio

A pesar que este abogado que se ha ido transformando en un elemento clave de la salud de una empresa y debe estar al tanto de numerosas áreas del Derecho, termina empleando gran parte de su tiempo en distintos niveles de lobby y en cultivar una relación con el Estado. Además de las labores de coordinación, cooperación y atención al cliente se añade la responsabilidad de supervisar las relaciones públicas de la organización y lograr que el compliance funcione.

“Inside lawyers are the ultimate guardians of the company’s reputation and integrity”, fue la frase que antecedió al análisis del complejo escenario regulatorio en el que viven las empresas hoy, donde un buen compliance es crítico, pero sólo representa el paso inicial para hacer las cosas de un modo correcto.

“La pregunta no es ‘¿es esto legal’?, sino que ‘¿es correcto?’. Y es una pregunta difícil”, dijo Wilkins, “porque las empresas tienen una reputación que cuidar, y aunque algo sea legal, si no es correcto, va a convertirse en un riesgo”.

Estos guardianes de la integridad de una compañía, son lo que entienden que lo más importante de su labor no es el problema legal, sino conocer el negocio de modo tan profundo que el eventual problema no llegue a ocurrir, recalcó el académico de Harvard.

 


FUENTE:   http://idealex.press/mercado-legal/regulacion-de-la-abogacia-como-industria/