El Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Chile desarrolló algoritmos capaces de predecir zonas urbanas con mayor “riesgo criminal”.

 

 

No se trata de la película Minority Report, de 2002, ni de la última temporada de The Good Wife. Estudiantes del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Chile desarrollaron algoritmos capaces de predecir zonas urbanas con mayor “riesgo criminal”, a partir de un software.

De acuerdo a un artículo publicado en el sitio web de esa casa de estudios, la idea tras el desarrollo del modelo predictivo es que la caracterización de patrones de conductas delictivas sea de utilidad para la generación de políticas públicas en la materia y permita mayor eficiencia en las acciones policiales.

Marcos Orchard, académico de Ingeniería Civil Eléctrica en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, junto a Pablo Fuentes y Mario Vergara, ambos egresados del programa de Magister en Ciencias de la Ingeniería, trabajan en un algoritmo que, se lee en la nota, “incluso está siendo ya utilizado por Carabineros de Chile”.

En un escenario crónico de escasez de recursos y multiplicidad de tareas, el software que entrega un modelo predictivo funciona a base de algoritmos que despliegan mapas informativos en los que se identifican las zonas más riesgosas de una comuna, dentro de un turno y día específico. Esos datos sirven para orientar el patrullaje preventivo de Carabineros en cada jornada de trabajo.

Pablo Fuentes indicó en ese portal, que aunque no toda la comunidad lo sabe, a la policía se le asignan cerca 5 tareas en paralelo, entre las cuales está la prevención: “En ese sentido, cualquier tipo de información que pueda ayudar a optimizar los recursos policiales de manera de generar cualquier impacto beneficioso a la comunidad es de gran ayuda; de ahí nace su uso”.

Por su parte, Mario Vergara destacó que desde un registro histórico, de difícil lectura, y con incapacidad de prever escenarios futuros, mediante este modelo predictivo se logró que diferentes métricas de evaluación se fusionaran y así se pudieran conseguir mejores resultados, informado a las policías cuáles eran los territorios donde es más probable que ocurra un delito en un turno específico.

Fuente: Resultado de imagen para idealex.press

 

Una encuesta reveló que las gerencias legales de empresas españolas y portuguesas han contratado un 61% menos de trabajo legal mediante outsourcing a despachos de abogados.

 

asesorías externas

 

Los departamentos legales de diversas empresas de la península ibérica están reduciendo radicalmente la subcontratación de servicios jurídicos, tanto en España como en Portugal.

Esta disminución en el outsourcing con estudios jurídicos externos comenzó hace un año, debido a restricciones financieras, indica el sitio The Global Legal Post.

La información fue obtenida de un estudio realizado por Iberian Lawyer. La encuesta, que fue respondida por abogados in-house, reveló que se ha contratado un 61% menos de trabajo legal mediante outsourcing, comparado con los 12 meses anteriores.

El 85% de los abogados de empresas en España y Portugal encargó menos del 30% de su trabajo a despachos. Sólo el 2% de quienes contestaron dijo que subcontrata más del 50% de su carga laboral con abogados externos.

Sin embargo, aunque la mayoría de los general counsel está derivando menos asuntos a las oficinas de abogados, si nos atenemos a los presupuestos de las gerencias legales, la encuesta mostró que hay un escenario variado.

Cerca de la mitad (48%) de los participantes en el estudio dijo que no ha habido ningún cambio en el presupuesto de su área, en el último año, en contraposición con el 26% que aseguró que sus fondos eran más reducidos. No obstante, la misma proporción dijo que su budget hoy es más alto que el que tenía un año atrás.

Dos de cada tres participantes que dijeron estar gastando menos, lo atribuyeron a restricciones financieras de sus respectivas empresas.

Fuente: Resultado de imagen para idealex.press

 

“Los riesgos de no dar respuesta a los retos digitales son evidentes: ignorancia que deriva en incumplimientos normativos; en ineficiencias y en intrusismos, que harán peligrar la calidad de los servicios y a la postre que se tambalee el sistema…”

 

habilidades digitales

 

María Jesús González-Espejo

Ya abordamos los conocimientos digitales que todo abogado debe tener a estas alturas del siglo 21. Ahora, en lo que respecta a las habilidades, pensamos que son esencialmente 10 las habilidades que debemos adquirir y practicar en nuestro día a día virtual:

1. Escribir con el registro adecuado: Cuando uno tiene delante al cliente es relativamente sencillo identificar el registro a utilizar para que nos entienda; sin embargo, la interrelación virtual no permite en la mayoría de los casos profundizar en ella, ni conocer el nivel cultural o social de nuestro interlocutor.

Por ello, en general es aconsejable utilizar un registro común y no uno técnico, al difundir conocimientos en las redes sociales o en blogs, salvo que realmente se trate de foros claramente destinados a profesionales capaces de comunicarse en ese registro técnico jurídico.

No es fácil dejar aparcado el lenguaje técnico y académico que habitualmente utilizamos, pero es necesario si queremos lograr que se nos entienda y empatizar con la mayoría de los internautas.

2. Tener empatía virtual: En una ocasión le pregunté a uno de los abogados pioneros en el emprendimiento de base tecnología legal, Lorenzo Guirado, fundador del sitio www.contratarabogados.com si me podía decir cuál era la clave del éxito de los abogados más frecuentemente escogidos por los clientes en su web y me contestó: la empatía.

Al igual que en el mundo real, hay personas más y menos empáticas en el mundo virtual. También es posible distinguir entre quienes son y no empáticos. Ya sabemos lo que por empatía entendemos en el mundo real: saber ponerse en el lugar del otro; algo que, por ejemplo, se materializa en la práctica con la capacidad de expresamos con los sentidos del tacto, como abrazando o acariciando; la vista (mirando de la forma adecuada); el oído (con la escucha activa) o con la expresión de discursos que muestren que eres capaz de ponerte en el lugar del otro, de entender lo que le ocurre, mostrándole que realmente te preocupa.

Pero, ¿qué significa en la práctica tener empatía virtual? Saber convencer a quien nos leerá de que hemos comprendido su necesidad y que podemos atenderla mejor que los demás: se trata de generar confianza a través del lenguaje.

3. Tener simpatía virtual. ¿Quién resulta simpático en las redes sociales? En nuestra opinión varias son las formas que se utilizan para comunicar simpatía en estos medios. Una de las más obvias es la publicación en nuestro perfil de una fotografía amable, que trasmita simpatía y cercanía; pero además, el acto de citar contenido de otros; el de agradecer a quien viraliza tu contenido que lo haga o el de participar de forma positiva en los debates abiertos por otros. Es decir, aprovechar todas las herramientas que tienen las redes para demostrar a otros que compartimos gustos, aficiones, intereses, sueños, opiniones o preocupaciones.

4. Ser proactivo virtual. Esto es, estar informado de lo que ocurre e interactuar cuando se debe. Esta habilidad exige dedicación de tiempo y esfuerzo. Exige presencia en las redes y la generosidad de interesarse por lo que otros escriben, recomiendan o comentan. Es decir, exige comentar, contestar, agradecer y dinamizar los contenidos de aquellos que nos interesan.

5. Practicar la escucha activa. Esta habilidad conlleva vigilar el comportamiento de tus sitios webs y blogs, de tus perfiles sociales, para entender lo que interesa y gusta a tus clientes; vigilar las analíticas de tus sitios y estudiar qué comparten tus clientes; conocer en suma lo qué realmente interesa a tus clientes. Y una vez que lo conoces, ejercitando además la habilidad de la proactividad, empatía y simpatía virtual, modificar lo necesario, incluir nuevos contenidos que respondan a lo que nos estaban pidiendo y compartirlo para que se sepa que escuchamos de verdad.

6. Profesionalidad. La demuestra quien habla cuando sabe y no quien habla por hablar. No son pocos los que en las redes sociales ejercen cierto presencialismo insustancial. En nuestra opinión no son positivos estos comportamientos, pero obviamente, cada uno es libre de manifestarse como considere. Otra forma de manifestar profesionalidad se logra escribiendo con corrección, sin erratas.

7. Seriedad y prudencia: Que se demuestra a través de tus fotografías y vídeos publicados, de tus comentarios y comportamientos. Todo ello debería transmitir profesionalidad, una imagen acorde con los valores inherentes a las profesiones jurídicas.

8. Consistencia: La construcción de una reputación sólida exige mucha constancia y consistencia en lo que comunicamos. Los canales virtuales nos ofrecen muchas posibilidades pero es importante tener objetivos claros.

9. Honestidad: Que se demuestra por ejemplo ante comportamientos como el reconocimiento de las titularidades de los derechos de las imágenes y textos de otros que citamos o incluimos en nuestras publicaciones.

10. Claridad: se te entiende, eres sintético y concreto. En mi experiencia una de las mayores dificultades que encontramos los juristas a la hora de escribir para los entornos digitales estriba en la necesidad de ser sintéticos y claros. Desarrollar esta habilidad requiere primero una capacidad de adaptación a las exigencias del entorno digital y la dedicación del tiempo y esfuerzo necesario.

Adquirir todos estos conocimientos y habilidades no es sencillo, pero sí cada vez más necesario.

Si dejamos aparte a EE.UU., en España y Latinoamérica no conocemos de prescripciones que obliguen a estar al dia, salvo algunas iniciativas políticas como aprobar una ley destinada a regular el derecho a la formación digital, el derecho a la neutralidad de red, el derecho a la privacidad y protección de datos personales, el derecho a la seguridad y secreto absoluto de las comunicaciones electrónicas y de los datos que circulan por la red, el derecho al conocimiento, acceso y reutilización de los datos generados y el poder de las administraciones públicas o el derecho al olvido.

El futuro está aquí y no deberíamos seguir mirando al otro lado. Los riesgos de no dar respuesta a los retos digitales son evidentes: ignorancia que deriva en incumplimientos normativos; en ineficiencias y en intrusismos, que harán peligrar la calidad de los servicios y a la postre que se tambalee el sistema. Ojalá esta vez el Derecho, los de Derecho no lleguemos tarde.

La oportunidad está ahí y sólo tenemos que aprovecharla. Desde el Instituto de Innovación Legal estamos promoviendo la definición del nuevo perfil profesional que debe tener el abogado para responder a los retos que acarrea la tecnología y estamos desarrollando cursos para capacitar a quienes desean formarse en las nuevas habilidades que exige la profesión.

 
* María Jesús González-Espejo es socia fundadora del Instituto de Innovación Legal y es socia directora de EmprendeLaw.

Fuente: Resultado de imagen para idealex.press

"Cambios futuros en la TPM dependerán de las implicancias de las condiciones macroeconómicas internas y externas", indicó el instituto emisor en un comunicado.

 

SANTIAGO.- En su reunión mensual de política monetaria, el Consejo del Banco Central de Chile evitó sorprender al mercado y acordó este jueves mantener la tasa de interés de política monetaria en 2,5%.

"El Consejo reafirma su compromiso de conducir la política monetaria con flexibilidad, de manera que la inflación proyectada se ubique en 3% en el horizonte de política. Cambios futuros en la TPM dependerán de las implicancias de las condiciones macroeconómicas internas y externas sobre las perspectivas inflacionarias", indicó el instituto emisor en un comunicado.

En el plano interno, el ente rector advierte que la inflación de julio fue 0,2%, con lo que en términos anuales se mantuvo en 1,7%, "menor que lo considerado en el último IPoM", mientras que las "expectativas de inflación no muestran novedades relevantes". Asimismo, consigna que durante el segundo trimestre, el crecimiento de la actividad "fue débil, dando cuenta del desempeño de algunos sectores ligados a la inversión y factores puntuales", mientras que "el consumo privado permanece estable, acorde con el comportamiento del mercado del trabajo y expectativas que se han tornado menos pesimistas".

En cuento al plano externo, "las noticias siguen apuntando a un escenario favorable. Las perspectivas de actividad mundial se han fortalecido y las condiciones financieras globales siguen siendo expansivas. En general, los precios de las materias primas aumentaron, destacando el incremento del precio del cobre".

Fuente: Emol.com

 

“Aunque voces tradicionales hablen de la confluencia entre oferta y demanda, existe un ‘justo precio’. Y ese número puede bajar al negociar beneficios de jornada, no exclusividad o un aumento salarial futuro asegurado…”

 

 

 

Salvo honrosas y felices excepciones, cuando un abogado —o un ciudadano cualquiera— busca trabajo, lo usual es que esté en una situación de desventaja y asimetría con respecto a su eventual futuro empleador.

Si nos remitimos a la mayoría de los casos, en esta relación de poder, quien soporta la carga económica y emocional es el postulante.

Es descorazonador oír a abogados recién titulados con qué angustia piden consejo sobre qué responder cuando en una entrevista les hacen la consabida pregunta “y cuáles son tus expectativas de sueldo”. Cómo no quedar fuera del proceso por caro, o quedar mal pagado por haber dado una cifra muy baja, es la interrogante que tiene pocas respuestas.

Hacer investigación previa, leer la prensa, y preguntar a amigos y profesores puede ayudar con las fatídicas pretensiones de renta o aspiraciones salariales. Y tener respuestas ambiguas también. Pero qué pasa con las postulaciones vía formulario de internet, en donde no puedes pasar de etapa si no completas el ítem. Si se trata de una base de datos para que te tengan presente en algún proceso de selección, no hay gran problema: cuando se presente una oportunidad específica ya verás qué hacer. Pero cuando estamos postulando a un trabajo específico, la apuesta tiene riesgos que ningún trabajador, profesional o no, debería correr.

Porque aunque voces tradicionales hablen de la confluencia entre oferta y demanda, mi opinión es que existe un “justo precio”. Y ese número puede bajar al negociar beneficios de jornada, no exclusividad o un aumento salarial futuro asegurado por escrito.

El llamado es a la transparencia: nadie quiere quedarse sin trabajo por haber dado el número equivocado. Nadie quiere quedar amarrado con un mal sueldo, simplemente porque no sabía cuánto estaba dispuesto a pagar el empleador.

Quien tiene el poder, quien tiene el sartén por el mango, es el estudio o la empresa que busca una contratación. Y en ese escenario, es mucho más equitativo que transparente su rango presupuestario.

Fuente: Resultado de imagen para idealex.press