"Quien nada hace, nada teme", decía ayer el ministro de Economía, para defender la reforma, en medio de críticas del sector empresarial.

SANTIAGO.- El proyecto de ley de fortalecimiento de la protección de los derechos de los consumidores fue presentada a mediados de 2014 con un objetivo: convertir al Sernac en una entidad con reales capacidades fiscalizadoras y sancionatoria, lo que para algunos sería como un león con dientes. "Quien nada hace, nada teme", decía ayer el ministro de Economía, Jorge Rodríguez Grossi, al defender la reforma al Servicio Nacional del Consumidor. "Nosotros no tenemos las esperanza con este proyecto, de pasar las multas a cada rato.

Lo que quisiéramos es no tener que pasarlas nunca, sino que lograr que las empresas se comporten como deben comportarse y que la relación entre ellos y los clientes sean buenas", enfatizó. Durante todo el debate, el Gobierno defendió que el Sernac al no tener facultades fiscalizadoras, sancionatorias ni normativas, en la práctica se produce que las empresas no dan respuestas satisfactorias a los consumidores, o se da muchas veces que no responden a sus clientes.

Ello porque la alternativa ante un incumplimiento, es ir a tribunales, lo que siempre tiene altos costos para el consumidor. El proyecto de Ley aprobado ayer por el Congreso establece que las empresas estarán obligadas a responder los reclamos, además, se abren espacios de conciliación para que se lleguen a acuerdos que sean satisfactorios para ambos, dando preferencia a una reparación por sobre la imposición de multas.

Sin embargo, el proyecto ha sido resistido por el sector empresarial, que ven a la nueva entidad como un "ente sin parangón" por las nuevas facultades que adquiere, quejándose que con la nueva figura será juez y parte en los casos. A continuación una tabla comparativa de cómo es actualmente la ley y cómo será una vez que la normativa entre en vigencia dentro de seis meses más:

Tabla en la fuente:

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“El blockchain se ha propuesto como reemplazo para servicios de la más amplia naturaleza, tales como el cloud computing tradicional, registro de vehículos motorizados, registro de propiedades, estados civiles, antecedentes penales, contabilidad, portales de películas online, entre otros…”

 

Francisco Aravena

En la primera parte de este artículo, hicimos referencia a conceptos tales como big data, data mining, profiling, inteligencia artificial y criptomonedas, tecnologías que han llegado a Chile para formar parte de las herramientas tecnológicas más efectivas dentro de las empresas.

Si bien las criptomonedas ofrecen una gran oportunidad para inversionistas y comerciantes, no son solamente ellas las que han revolucionado el mundo de la tecnología, sino que también la tecnología que les subyace: el blockchain, del cual se han derivado importantes avances en materia de seguridad y operatividad.

Del mismo modo, y más allá de la utilidad que pudiesen ofrecer las diversas técnicas de minería y tratamiento de datos en favor de las empresas, nuevas propuestas han comenzado a proponerse por nuestros legisladores, buscando que el tratamiento de datos personales no solamente las beneficie a ellas, sino que también a los dueños o titulares. Una de las principales novedades en materia legislativa, es la posible incorporación del denominado “derecho de portabilidad de datos”.

Finalmente, y para fortalecer los derechos de las personas en el entorno digital, también se han propuesto modificaciones legales que tendrían por objeto sancionar penalmente nuevas formas de delitos informáticos.

4. Blockchain
La arquitectura o esqueleto que hace posible a las criptomonedas es conocida como el “blockchain” o cadena de bloques.
En palabras sencillas, la cadena de bloques es una especie de libro o registro distribuido con el que cuentan todos los usuarios o “nodos”, los que sirven como verdaderos ministros de fe de las transacciones, información y contratos inteligentes que fluyen a través de este protocolo.

El blockchain es un protocolo peer-to-peer distribuido, en contraposición a los centralizados y semi-centralizados, razón por la cual se evita la intervención de intermediarios que pudiesen encarecer las transacciones, tales como bancos, notarios y otros agentes. Del mismo modo, al permitir la auto-ejecutabilidad de los contratos inteligentes, el blockchain podría simplificar el cumplimiento de obligaciones y evitar en muchos casos la solución de controversias por intermedio de litigios.

El sistema blockchain permite la inmutabilidad de las transacciones, ya que resulta prácticamente imposible modificar cada una de las cadenas de bloques que lo componen. De hecho, para poder alterar una transacción o contrato inteligente, es necesario “intervenir” cada uno de los bloques.

La primera implementación del blockchain en Chile tuvo lugar a comienzos de este año, cuando se supo que la Bolsa de Comercio suscribió un acuerdo con IBM para la implementación de esta tecnología en las operaciones de ventas cortas.

Se espera que en el futuro blockchain causará cambios de una magnitud tan potente como la que causó la invención del internet. De hecho, hay consenso de que el blockchain constituye la nueva revolución industrial de nuestra época.
Lo anterior no es exagerado, ya que los planes que se tienen para esta tecnología son de lo más ambiciosos: dado su alto nivel de seguridad, se ha propuesto como reemplazo para los servidores centralizados relativos a servicios de la más amplia naturaleza, tales como el cloud computing tradicional, registro de vehículos motorizados, registro de propiedades, estados civiles, antecedentes penales, contabilidad, portales de películas on-line, entre otros.

También, en el ámbito contractual, se ha dicho que los abogados del futuro deberán incorporar la noción de los smart contracts en su quehacer cotidiano y entender cómo funcionan. Los que no introduzcan la noción del blockchain en su trabajo, quedarán fuera de la abogacía del futuro.

Otro uso de gran impacto incluye el total reemplazo de instituciones burocráticas, como las notarías, ya que, al constar los documentos almacenados en las cadenas de bloques inmutables, resulta casi imposible su modificación, hackeo y pérdida. Esto claramente abaratará los gastos de administrativos en las empresas.

El límite a las posibles aplicaciones prácticas del blockchain está en el ingenio de los diversos agentes del mercado.

Países como Rusia ya se han propuesto regular el blockchain antes del año 2019. Por su parte, en el estado de Delaware, Estados Unidos de Norteamérica, ya se aprobó una normativa que regula el uso del blockchain en el mercado bursátil.

En nuestro país no existe regulación alguna de esta tecnología, cuestión que debe ser tratada en el corto o mediano plazo, dado el protagonismo que adquirirá en los años venideros.
Dicha regulación se hace necesaria respecto de varios aspectos, tales como, por ejemplo, el valor de las transacciones y reconocimiento legal de la veracidad de la información contenida en el blockchain; la dificultad para prever eventualidades e imprevistos (debido a la complejidad para incluir circunstancias de la vida cotidiana en códigos informáticos); cómo aplicar el derecho al olvido respecto de información contenida en la cadena de bloques, cuya mutabilidad, como se ha dicho, es casi imposible; entre muchísimos otros temas.

5. Portabilidad de datos personales
La revolución de la información seguirá teniendo impactos en las leyes chilenas.
De hecho, los proyectos de ley de protección de datos personales amplían los cuatro derechos básicos “ARCO” (‘acceso’, ‘rectificación’, ‘cancelación’ y ‘oposición’), en cuatro más (‘bloqueo’, ‘portabilidad’, ‘información’ y ‘no ser sujeto a decisiones individuales automatizadas o elaboración de perfiles’).

El derecho de portabilidad de datos personales es bastante novedoso, ya que permite a las personas solicitar a las empresas o instituciones que cuenten con sus datos para que éstas se las entreguen en un determinado formato, o se las transfieran a terceros designados por el interesado.

¿Cuál es la utilidad de este derecho? Pues es muy práctico, ya que permitiría, por ejemplo, que una persona que quiera cambiarse de clínica u hospital solicite a su actual establecimiento de salud que le transfiera sus exámenes y ficha clínica al nuevo hospital. O que una persona que quiera cambiarse de aseguradora le solicite a ésta que remita sus datos a una nueva. En fin, las hipótesis son innumerables.

Claramente este derecho permitirá que las personas se empoderen de sus datos personales, pudiendo disponer de ellos, cuestión que hasta el día de hoy no ocurre, ya que son las empresas las que sacan el mayor provecho de ellos y no sus titulares.

6. Ransomware 
Los ramsonware llegaron para quedarse, pero habrán herramientas legales para afrontarlos.
Muchos informáticos y personas asociadas al mundo de las tecnologías de la información recordarán con dolor de cabeza el día 12 de mayo de 2017, cuando el mayor ciberataque ocurrido en la historia afectó a más de 230.000 computadores en más de 150 países, teniendo como principales víctimas a las bases de datos de importantes empresas multinacionales. El responsable: el ransomware WannaCry, un software malicioso que cifra o encripta información o datos de empresas y personas, y que exige del pago de una determinada recompensa para la recuperación de dicha información.

El pago de la recompensa generalmente se solicita por intermedio de una transferencia de criptomonedas, más específicamente a través de bitcoins, dada la posibilidad que brinda esta divisa de mantener la identidad del receptor de los depósitos en el anonimato (o al menos de dificultar su identificación).

En los últimos años la ciberseguridad pasó de ser un tema que solamente era conocido en películas de hackers y cyberpunks, a una preocupación de prioridad máxima en las empresas. Tanto es así que en abril de este año nuestro país ratificó el Convenio de Budapest sobre Ciberdelincuencia, el que ha motivado que el Gobierno chileno haya comenzado a preparar un proyecto de ley para adecuar las normas de la Ley N° 19.223 sobre ciberdelitos a las exigencias asumidas en virtud del Convenio.

Lo anterior se traduce en que además de los ya existentes 4 delitos informáticos tipificados en la Ley N° 19.223, se agregarán 8 más: captar visual y sonoramente información sin consentimiento; difundir este material; producir programas o dispositivos para cometer delitos; difundir información de un sistema informático; manipular claves confidenciales y de datos codificados en una tarjeta; usar programas o dispositivos para vulnerar la integridad de datos; alterar o dañar sistemas, y la alteración de datos para acceder a un sistema.

Varios de aquellos tipos penales podrán ser imputados en contra de quienes resulten responsables de virus computacionales del tipo ransomware.

Todas las tecnologías referidas en este artículo (incluidas las mencionadas en la parte 1), son una simple muestra de que estamos en la era más cambiante, tecnológicamente hablando.

En estos tiempos, la innovación y la tecnología son factores que han sido considerados como factores catalizadores de cambio, lo cual queda demostrado por las múltiples propuestas legislativas que han considerado la adecuación a las problemáticas del mundo digital.

Quien no se adecúe a la vorágine tecnológica, vivirá literalmente en el pasado.

 
Francisco Aravena Riveros es abogado de la U. Adolfo Ibáñez y LLM en Derecho de las Nuevas Tecnologías de la Universidad de Oslo, Noruega. Es parte del equipo de SILVA, estudio especializado en Propiedad Intelectual, Innovación y Nuevas Tecnologías (www.silva.cl – @silva_pi).

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Promedio semanal del metal alcanzó los US$ 3,176 por libra, el precio más alto en más de tres años.

Alza del cobre reactivaría proyectos por unos US$ 20 mil millones

El alza del precio del cobre, que el pasado lunes alcanzó su valor más alto en tres años (US$ 3,21 la libra), ha entregado señales de una posible reactivación en el corto plazo del sector minero, donde la solicitud de cotizaciones por parte de mineras a sus proveedores ha crecido en los últimos meses.Pero un aumento del precio, que Cochilco elevó a US$ 2,95 la libra promedio para el próximo año, podría traer aparejada la reactivación de proyectos de la gran minería que hoy se encuentran esperando mejores perspectivas de largo plazo de la cotización del metal.

Para el académico de la PUC, Gustavo Lagos, existe un grupo de proyectos que podrían reactivarse con un alza del precio. “ Las expansiones, una alta proporción de ellas, son competitivas, pueden hacerse. Excepto en algunos lugares, por ejemplo Andina y Los Bronces, que están bloqueadas debido a restricciones ambientales no escritas. El resto de las expansiones son rentables y posibles a más de US$ 3”, señaló.

De acuerdo con el catastro de proyectos 2017-2026 de Cochilco, son varios los proyectos que podrían reactivarse bajo esta premisa. Uno de ellos es El Abra Mill Project, que considera una inversión de US$ 5.000 millones y que busca mantener la continuidad operacional del yacimiento controlado por Freeport.

Misma situación ocurre con la expansión de Sierra Gorda. La iniciativa de US$ 2.000 millones fue paralizada por la minera KGHM a mediados del año pasado.

A los anteriores se podrían sumar otros proyectos que aparecen en el catastro elaborado por Cochilco, como la fase I de la ampliación de Los Pelambres de Antofagasta Minerals (US$ 1.050 millones); el proyecto Quebrada Blanca Hipógeno de la canadiense Teck (US$ 4.700 millones; el proyecto minero Nueva Unión (US$ 3.500 millones); la fase II del proyecto Súlfuros RT de Codelco (US$ 4.250 millones); y el aumento de capacidad de la concentradora de Mantos Blancos, de la firma Mantos Cooper (US$ 181 millones). El total de iniciativas suma US$ 20 mil millones.

Sin embargo, para Lagos hay otro factor a la hora de reconsiderar la reactivación de proyectos además del precio del metal: su rentabilidad. “Considerando los proyectos nuevos y los seminuevos (hipógenos), nuestros proyectos no son muy competitivos cuando se les compara con los proyectos de Perú, por ejemplo”, sostuvo. El académico agregó que si se opta por su construcción será “por motivos distintos de la rentabilidad. Puede ser porque Chile ofrece más seguridad en la construcción de proyectos que en otros países”.

En tanto para el director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, la reactivación de iniciativas será “gradual y sujeto a que se consoliden las expectativas de precio, además, de que se vayan despejando los inconvenientes que han tenido los proyectos grandes en el último tiempo.

Mejor semana en tres años

El precio del cobre siguió repuntando ayer, cuando cerró su cotización en la Bolsa de Metales de Londres en US$ 3,179 la libra, acumulando un alza de 1,28% frente al cierre del jueves.
Las mejores perspectivas del precio se reflejan en el promedio semanal que alcanzó el metal rojo esta semana, el que llegó a US$ 3,176 la libra, el más alto en poco más de tres años, cuando en la última semana de agosto de 2014 fue cotizado en US$ 3,195 la libra).
De acuerdo al reporte semanal de Cochilco, el alza de los últimos días del precio se debe a las mejores expectativas del desempeño de la economía de China, que esta semana anunció que al tercer trimestre su PIB creció 6,8%.

Fuente: Resultado de imagen para la tercera

 

De acuerdo a Lorena Borgo y Walter Cobos, los abogados quieren competir sintiendo que están a la altura de los estándares internacionales en la gestión de su negocio, que tienen una visión moderna y que están utilizando las herramientas disponibles que brindan las teorías sobre marketing de servicios y las nuevas tecnologías.

 

lextop

Sofía Martin

Traer a las oficinas de abogados al año 2017 no es tarea sencilla. El mercado legal ya no es lo que era hace 10 años y no es fácil convencer a los socios de despachos tradicionales de que es prudente adoptar tecnología para registrar y monitorear los casos, someterse a indicadores de gestión, extraer métricas y usar esa información para tomar decisiones de mediano plazo.

Si nos vamos a otra de las áreas donde también ha sido difícil colonizar al mundo jurídico, nos encontramos con el marketing especializado, el ingreso a la interacción digital y la comunicación profesionalizada.

Lorena Borgo (U. Católica del Perú) y Walter Cobos (Universidad de Lima), ambos con posgrados en el exterior, son abogados que han trabajado en diversos nichos del mercado legal peruano y que decidieron unirse para entregar servicios de marketing, posicionamiento y comunicaciones.

“Una vez tuvimos una respuesta como ésta: ‘No necesito que la firma tenga web y redes sociales porque como yo no las entiendo prefiero no meterme en eso’, lo que fácilmente puede resolverse contratando terceros especializados o un inhouse que se encargue de los asuntos de comunicación y marketing”, cuentan. Fue así como acaban de formar la consultora Lextop, asegurando a los siempre desconfiados abogados “confidencialidad y discreción”.

Desde su experiencia, analizan la actualidad de la profesión en ámbitos que ya se han desarrollado fuertemente en España, que en Francia están en plena evolución, y que ya son servicios cotidianos en los países anglosajones.

 

— ¿Cuáles son las inquietudes y las preocupaciones de los abogados hoy, frente al mercado?
“Como solemos decir, el mercado legal local está muy movido desde hace unos años. Por un lado se debe al crecimiento económico, pero también por la tendencia a la globalización y a la modernización de los servicios legales en general.

Hoy la preocupación del (buen) abogado peruano es poder entrar a competir o seguir haciéndolo en un mercado en donde se ha desarrollado una competencia muy fuerte y en donde el cliente, definitivamente, ya no es el de antes.

Y quieren competir sintiendo que están a la altura de los estándares internacionales en la gestión de su negocio, que tienen una visión moderna y que están utilizando las herramientas disponibles que brindan las teorías sobre marketing de servicios y las nuevas tecnologías”.

Nos ha parecido que los más preocupados en estos momentos son los estudios de abogados que ya cuentan con un posicionamiento y prestigio —comentan—, y que se han dado cuenta de que no se han adaptado a la gestión moderna. O que si lo hicieron, fue de manera muy tímida e insuficiente.

“Vemos que empiezan a moverse en redes sociales con más intensidad, que empiezan a buscar formas internas para retener el talento, para ralentizar la fuerte rotación de profesionales —socios y asociados— que ha habido en los últimos, digamos que dos años”, ejemplifican.

Además, Borgo y Cobos han detectado que hay abogados talentosos de estudios más pequeños o boutique, que están inquietos porque tienen una fuerte tendencia a hacer bien las cosas desde el inicio: tener una estrategia de negocio clara y una gestión profesionalizada e invertir en ello. Para ello quieren aprovechar las herramientas tecnológicas y las redes sociales, lo que no sólo les es útil para entregar un buen servicio, sino también para realizar sus actividades de marketing y comunicación.

“Asimismo, dicen, hemos identificado dos tendencias en los abogados peruanos: los que quieren formar parte de una firma internacional y aquellos que quieren competir de manera local, pero estar listos para cuando algún despacho internacional llame a su puerta”.

Para todo ello, necesitan ser estratégicos y comunicarse: “Como les decimos a nuestros clientes, lo que no se comunica, no existe; lo que no está en las redes, no está en el mundo”.

— ¿Qué falencias o carencias tienen los abogados al comunicarse con la comunidad no jurídica?
“Los tipos de abogados son distintos, y muchas veces la especialización marca el carácter de cada individuo. En general, no podemos hablar de falencias en la comunicación con la comunidad no jurídica, Sino que esta existe recién desde hace poco.

Hoy el abogado se ha visto obligado a salir a buscar clientes, por lo tanto, debe contar lo que hace y, de ser el caso, lo bien que lo hace. El planteamiento de hablar ante la comunidad no jurídica antes casi no existía fuera del despacho o fuera de los tribunales.

También ocurre que el abogado es invitado a dar su opinión en medios de prensa, foros, conferencias para no especialistas. Y sí, acá encontramos una carencia fundamental, que es la de utilizar un lenguaje que sea comprensible para el ciudadano común.

Para el abogado, cosa difícil de creer para los que no lo son, es casi imposible opinar o hablar sobre Derecho utilizando un lenguaje sencillo, cuando todos sabemos que esto sí es perfectamente posible, pero que se trata de aprender a hacerlo. A nuestros clientes les ayudamos a simplificar y humanizar los mensajes que quieren comunicar”.

— ¿Cómo definirían o caracterizarían la relación de los abogados con la prensa y los periodistas? ¿Cambia si es escrita versus TV o radio?
“La comunicación es una habilidad y no todos contamos con ella. El abogado debe entrenarse, tanto en prensa escrita como en intervenciones en prensa oral, para no exagerar ni en el uso de tecnicismos, ni pecar de excesiva locuacidad.

Conocemos casos de abogados que por ejemplo han empezado a escribir en blogs, que al inicio eran realmente indigeribles y que con el tiempo, tal vez después de uno o dos años, se fueron haciendo cada vez más amenos y lograron obtener una mejor respuesta del público.

Conocemos a otros que tienen una capacidad innata para comunicar y a quienes, por el contrario, hay que entrenar para que no dejen de lado totalmente las formalidades que se esperan del lenguaje de un abogado”.

— ¿Tienen asumido los abogados que tienen cosas por aprender y habilidades por adquirir? ¿O todavía creen que no?
“Si hablamos de la gestión de despachos, en general, la tendencia es que los abogados busquen perfeccionar sus conocimientos en estos temas. Hoy muchas universidades u otras organizaciones ofrecen muy buenos cursos y seminarios en gestión de despachos, marketing, legal project management. Pero, efectivamente, hay un pequeño grupo que no está dispuesto a cambiar su enfoque en la gestión del negocio y que encuentra que todo eso es una tontería.

Fuente: 

 

 

“Pero quizás descuella una por encima de las demás, y es la fuerza centrífuga de las prácticas, usos y costumbres instaladas —cultura— que absorbe toda iniciativa innovadora, como un agujero negro se traga la luz…”.

 

Jordi Estalella / Eva Bruch

En columnas anteriores dijimos que un entorno en el cual la incertidumbre es la constante –y lo será aún más en el futuro–, las altas tasas de crecimiento de la firmas legales, consultoras y auditoras únicamente se consiguen desplegando estrategias de innovación disruptiva.

En segundo lugar, implementar estas estrategias requiere un cambio en la producción de los despachos, pasando de un sistema lineal, adecuado para gestionar la escasez de conocimiento, a otro horizontal, cíclico e iterativo, más eficiente para gestionar la abundancia de conocimiento.

Continuando, la metodología de desarrollo de negocio o marketing habitual no funciona para introducir productos o servicios en nuevos mercados. ¿Por qué? Porque se desconocen los problemas de los clientes potenciales, en qué grado esos productos o servicios solucionarán sus problemas reales y si estarán dispuestos a pagar por ellos.

Por último, los planes de negocio, generales o específicos, reflejan situaciones y aconsejan actuaciones que devienen rápidamente obsoletas y carecen de la flexibilidad necesaria para adaptarse a los vaivenes del mercado.

En esta última entrada describiremos el marco de la transformación que los despachos deben emprender para competir y obtener altas rentabilidades en el nuevo entorno.

modelo de negocioEva Bruch

Lo primero que tiene que hacer la oficina es elegir la estrategia de innovación:
1) Sacar un servicio o producto nuevo para el mercado de clientes existentes. Se trata de detectar necesidades o problemas de clientes que ya existen en el mercado (no se refiere sólo a los clientes que tiene el despacho, sino a todos los potenciales) que no se estén cubriendo o solucionando y diseñar un servicio o producto destinado a satisfacerlas o resolverlos. La clave es que el nuevo producto o servicio haga algo mejor, más rápido o barato que la competencia.

2) Sacar un producto o servicio nuevo en un mercado nuevo. La dificultad aquí es crear un servicio o producto que antes no existía para que los clientes puedan hacer algo que antes no podían hacer. La ventaja no reside en la competitividad –comparada con otros despachos–, sino en crear una nueva clase de usuarios o clientes. El Ipod o Ipad de Apple serían ejemplos de esta estrategia.

3) Lanzar un producto o servicio nuevo en un nuevo segmento de clientes existentes. Esta estrategia tiene dos modalidades: posicionarse como competidor de bajo coste o especialista en un nicho. Para validar la primera hay que preguntarse si en la franja inferior de un mercado existente hay clientes dispuestos a comprar algo lo suficientemente bueno a un precio bastante más bajo. Especializarse en un nicho es posible si alguna característica del producto o servicio es lo suficientemente radical como para cambiar las reglas y la forma de una parte del mercado existente.

4) Clonar un modelo de negocio que tenga éxito en otros mercados. También hay dos variantes: introducir en un país el modelo de negocio que ha sido validado en otro país o replicar en un sector el modelo que funciona en otro. Un ejemplo han sido los marketplaces de abogados, originarios de Estados Unidos y utilizados antes en portales de búsqueda de empleo, hoteles o restaurantes; las empresas de trabajo temporal, que surgieron en EE.UU., Holanda y Reino Unido; y los despachos multidisciplinares,
también nacidos en EE.UU.

El segundo pilar que examinaremos es la innovación. La experiencia de los despachos con la innovación no ha sido demasiado fructífera. Pueden aducirse múltiples razones, como la necesidad de conciliar intereses contrapuestos de los socios, la visión cortoplacista del negocio unida a tensiones de facturación o el desconocimiento de cómo innovar. Pero quizás descuella una por encima de las demás, y es la fuerza centrífuga de las prácticas, usos y costumbres instaladas —cultura— que absorbe toda iniciativa innovadora, como un agujero negro se traga la luz.

La manera de vencer esa fuerza de atracción destructiva es alejarse del vórtice de las inercias creando otra organización dentro del mismo despacho.

Esta nueva empresa debe concebirse como una startup o una Organización Exponencial (ExO), una organización temporal cuyo objetivo es buscar un modelo de negocio rentable, escalable y que pueda repetirse entorno a nuevos servicios o productos.

La ExO es un tipo de empresa basada en las teorías de la Singularity University y su principal diferencia con la startup es que añade a ésta —al modelo de negocio— un alto componente de tecnología exponencial (inteligencia artificial, machine learning, blockchain, etc.).

La startup o la ExO debe empezar con un tamaño muy reducido, 1 a 3 personas, normalmente del propio despacho, recursos limitados y unos principios de funcionamiento muy distintos a los de la firma. No debe pensarse en la startup o ExO como una empresa que ocupa un espacio físico dentro de otra ni como un departamento o sección, sino como un grupo autónomo y reducido de profesionales seleccionados que tienen la misión de generar nuevos modelos de negocio y promover una cultura de cambio en todo el despacho.

La creación de una startup o ExO permite al despacho un funcionamiento a dos niveles: por un lado, continuará generando ingresos con sus servicios habituales, o variaciones de los mismos (innovación sostenida) y, por otro, innovará productos o servicios nuevos (innovación disyuntiva) capaces de generar crecimientos exponenciales.

Las herramientas de management tradicionales, útiles en procesos de producción y desarrollo de negocio lineales, no son eficaces para gestionar una startup o ExO debido a la incertidumbre de que exista un mercado de clientes para los nuevos servicios o productos.

Se necesita un sistema de producción o desarrollo de servicio flexible, que posibilite validar el modelo de negocio en el menor tiempo posible y con la mínima inversión de recursos. El sistema que proponemos combina elementos del método Lean Startup, desarrollado por Eric Ries, y el modelo de desarrollo de clientes de Steve Blanck.

El sistema se basa en un ciclo repetitivo que consiste en formular una serie de hipótesis del negocio que se van validando o descartando a través de la interacción frecuente con los clientes, inicialmente un grupo reducido de usuarios predispuestos a comprar y probar un servicio o producto que no está totalmente acabado conocido como producto mínimo viable (PMV).

El sistema se complementa con metodologías ágiles de gestión de proyectos, principalmente SCRUM, y una fase previa de ideación y diseño del prototipo de ese producto mínimo en la que se aplican técnicas de creatividad visuales como el Design Thinking o el Business Model Canvas.

Hemos comprobado que ambas técnicas resultan especialmente útiles: la primera para identificar nuevos problemas que resolver o nuevas soluciones a problemas conocidos, y la segunda para ordenar el procedimiento de validación de hipótesis.

 
* Reproducción autorizada. Éste es un extracto del artículo “El colapso de los despachos profesionales (Parte III)“, escrito por Jordi Estalella y Eva Bruch, publicado en el sitio web www.alterwork.net

 
** Eva Bruch es doctora en Comunicación por la UAB, MBA por EADA, profesora de marketing estratégico en ESIC y trabajó en Legal Process Outsourcing. Jordi Estalella es abogado, coordinador y profesor de Gestión y dirección de despachos en el Master de Abogacía del ISDE, Instituto Superior de Derecho y Economía, con estudios en la Sloan School of Management del MIT.

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