Científicos especializados en neurotecnología dan una respuesta a lo que viene en el futuro: se podrá saber qué es lo que piensa una persona y alterar su actividad cerebral. Según ellos, nuevas leyes en derechos humanos protegerían a las personas contra el robo, el abuso y la piratería informática.

 

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Investigadores especializados en neurociencia han propuesto crear nuevas leyes de derechos humanos para proteger a las personas de que sus pensamientos u otra información cerebral sean robados, mal usados o hackeados.

El movimiento es una respuesta a los rápidos avances que se están haciendo con tecnologías que leen o alteran la actividad cerebral y que muchos esperan que traiga enormes beneficios a la vida de las personas en los próximos años.

Gran parte de la tecnología se ha desarrollado para ayudar a los hospitales a diagnosticar o a tratar condiciones médicas, pero algunas de las herramientas, como los dispositivos de monitoreo de ondas cerebrales que permiten a las personas jugar videojuegos con sus mentes o estimuladores cerebrales que dicen impulsar el rendimiento mental va en camino a ser vendido en las tiendas.

Pero estos y otros avances en la neurotecnología plantean nuevas amenazas a la privacidad y la libertad personal, según Marcello Ienca, neuroeticista de la Universidad de Basilea, y Roberto Andorno, abogado de derechos humanos en la Universidad de Zurich. La pareja escribió un artículo en la revista Life Sciences, Society and Policy, presentando cuatro nuevos derechos humanos que están destinados a preservar al cerebro como el último refugio para la privacidad humana.

“La pregunta que hicimos fue si nuestro actual marco de derechos humanos estaba bien equipado para hacer frente a esta nueva tendencia en la neurotecnología”, dijo Ienca al diario The Guardian. Habiendo revisado los derechos vigentes hasta hoy, los autores concluyeron que se debe hacer más para proteger a las personas.

“La información en nuestro cerebro debe tener derecho a protecciones especiales en esta era de tecnología en constante evolución”, dijo Ienca.

Los nuevos derechos sugeridos afirman lo que los investigadores llaman libertad cognitiva, privacidad e integridad mental y continuidad psicológica. El primero de ellos se refiere a la libertad de una persona para usar o rechazar el uso de la estimulación cerebral y otras técnicas para alterar su estado mental. Si se adopta este nuevo derecho, podría defender a la gente contra los empleadores que deciden que su personal podría ser más eficaz si ser liberan débiles corrientes eléctricas en sus cerebros. En noviembre del año pasado, científicos militares estadounidenses informaron que un procedimiento llamado estimulación transcraneal de corriente directa (tDCS) aumentó las habilidades mentales del personal. Los dispositivos están disponibles en el mercado abierto, pero hay preocupaciones sobre su seguridad.

El derecho a la privacidad mental pretende tapar un vacío legal de las técnicas existentes que no hacen nada para impedir que alguien lea su mente sin consentimiento. Mientras que los escáneres cerebrales modernos no pueden arrancar pensamientos de la cabeza de una persona, con las mejoras en la tecnología se espera que revelen información cada vez más precisa sobre la actividad cerebral de la gente. En 2011, los científicos liderados por Jack Gallant en la Universidad de California en Berkeley utilizaron exploraciones cerebrales para reconstruir clips de películas que la gente había visto de antemano.

Hoy en día, no hay reglas sobre qué información cerebral se puede recopilar de la mente de las personas ni con quién se puede compartir. Lo que Ienca y Andorno temen es “la fuga indiscriminada de datos cerebrales a través de la infosfera”, como ocurre ahora con la información personal que la gente comparte en las redes sociales como Facebook y Twitter.

El tercer derecho, a la “integridad mental”, pretende defenderse de los hackers que intentan interferir con los implantes cerebrales, ya sea para tomar el control de los dispositivos con los que se conectan las personas o para alimentar señales en el cerebro de la víctima. El cuarto derecho, que abarca la “continuidad psicológica”, protegería a las personas de acciones que podrían perjudicar su sentido de identidad, o interrumpir el sentido de ser la misma persona durante el largo de su vida.

El uso de la estimulación cerebral profunda, en la cual las personas tienen electrodos implantados en sus cerebros para controlar los síntomas del Parkinson y otras condiciones, ya ha planteado preocupaciones sobre su impacto en la identidad personal de los pacientes, con algunos afirmando que ya no se sienten como ellos después de la cirugía.

Ienca admite que puede parecer un poco temprano preocuparse por los piratas informáticos que podrían robar nuestros pensamientos, pero cuenta que generalmente es más efectivo introducir protecciones para las personas más temprano que tarde. “No podemos darnos el lujo de tener un retraso antes de implementar las medidas de seguridad”, dijo. “Siempre es demasiado pronto para evaluar una tecnología hasta que de repente, ya es demasiado tarde”.

* Esta es una traducción de la nota titulada “New human rights to protect against ‘mind hacking’ and brain data theft proposed”, publicada en The Guardian.

 

 

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Mientras que la tecnología se integra más en nuestras vidas, los abogados deben ser capaces de saber cómo buscar la información que necesitan en el mar de datos que ésta produce día a día.

 

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El término “edad de la información” es un poco inapropiado, considerando, lo que dijo Bennett Borden, jefe de datos científicos de Drinker Biddle & Reath, en un seminario reciente: “La información es todo lo que tratamos”. Para los abogados, es un “recurso fundamental, así como nuestro producto más fundamental”. Esto se debe a que todo lo legal se reduce a los hechos y, en la era de la información, los hechos están contenidos en los datos electrónicos, según informa un artículo de LegalTech News.

“Nuestro trabajo es averiguar cómo obtener esa información”, señaló. Y con la tecnología tanto portátil como móvil, más datos equivalen a más información sobre una persona. “Estamos inundados de datos como nunca hemos estado antes”, dijo Borden. “Nuestro desafío se convierte entonces en, ¿cómo podemos encontrar lo que es significativo en todo este mar de datos y aplicarlo a lo que estamos tratando de resolver?”.

Estas son algunas de las formas en que el papel del abogado va a cambiar en los próximos años, respecto a la búsqueda de información:

1. Más información para los casos

Esta situación ya se ve en los tribunales. En 2015, en la investigación de un asesinato en Arkansas, un dispositivo de Amazon Echo (un altoparlante que se controla a través de la voz) estaba en la casa del sospechoso de asesinato, donde el difunto fue encontrado. Dado que Amazon Echo graba el audio de la casa, las autoridades solicitaron la grabación de las 48 horas que rodeadorn el momento del asesinato.

Borden dice que la información recolectada por dispositivos como el de Amazon, “pone a un testigo en un lugar y en un momento determinado… Es realmente asombroso cómo documentamos nuestras vidas ahora.” Y agrega: “¿Cómo encontramos una señal en toda esta información?.”

2. Más conocimientos sobre la tecnología

Actualmente se están implementando tecnologías, en el caso del marketing para detectar el seguimiento de la conducta de las personas para idear una estrategia publicitaria dirigida, en el caso del Derecho, se ocupa tecnología para la selección de los jurados en Estados Unidos. Dado que mucha información se recopila sin la notificación a los usuarios, quedan abiertas muchas preguntas sobre las leyes actuales y la que viene en el futuro. “La ley no se aplica debidamente en el mundo de datos”, establece Borden. “¿Cómo actuamos en un mundo donde la ley no está clara?”, se pregunta.

Por lo tanto, esto continuará impactando lo que los abogados necesitan saber. La tecnología, aclara Borden, “se está convirtiendo en una parte cada vez más importante de nuestras vidas, y tenemos que saberlo”. Aquellos que no entienden cómo funciona es como vivir en el tiempo de los dinosaurios antes de que los golpeara el asteroide.

3. Saber qué preguntas hacer

La comprensión de la tecnología, sin embargo, es sólo la mitad de la batalla. A medida que el litigio se vuelve más arraigado a la tecnología, los abogados van a necesitar saber qué tipo de información es relevante, cómo obtenerla y quién preguntar al respecto. “Como litigantes, tenemos que entender cosas como la propiedad de los datos, cómo se almacena y cómo se obtenie”, explica Borden.

Saber qué tipo de preguntas hacer es particularmente importante cuando se trata de herramientas tales como dispositivos IoT (Inmternet of Things), tanto en el sector manufacturero como en el comercial. Por ejemplo, si bien un equipo legal puede saber que hay una serie de dispositivos de recolección de datos en torno a un caso, los costos como el procesamiento de datos cambian según lo que se solicita. Los datos “son claramente relevantes”, dijon Kenie Ho socio de Finnegan, Henderson, Farabow, Garrett & Dunner, “pero ¿realmente se necesita generar una simulación en 360 ​​grados del accidente basado en datos sensoriales?”.

“Todo el mundo se tendrá que subir al juego de la nueva tecnología y saber hacer las preguntas correctas, asegurándose de obtener las fuentes correctas de datos”, cuenta la directora de BDO USA, Judy Selby. Y añadió que esto será un desafío para los litigantes.

* Esta es una traducción de la nota titulada “3 Ways Big Data Will Change the Lawyer’s Role”, escrita por Ian Lopez en LegalTech News.

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En su sitio web puedes revisar la “Guía de Apps imprescindibles para Juristas”, desarrollada por EmprendeLaw.

 

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S. Martin

¿Sabías que en España existe el Institutø de Innovación Legal?

Se trata de una entidad, que, aunque busca promover la innovación e impulsar la creación de tecnología de utilidad para el sector legal, también tiene entre sus objetivos mejorar la situación de la justicia para los ciudadanos. E instituciones y empresas.

Es por ello que se dirigen no sólo a abogados, jueces y notarios, sino que también quieren llegar a los emprendedores y a los desarrolladores de apps y software. La idea es que éstos reciban apoyo para hacer realidad sus proyectos, pero también adquieran formación en materia legal para que logren desarrollos “ajustados a Derecho”.

Tienen una “Guía de Apps imprescindibles para Juristas“, que desarrolló el Instituto y la empresa Emprendelaw, donde dan a conocer algunas de las apps en español más populares o útiles para el mundo legal.

De acuerdo a la información del sitio web, durante varios meses preguntaron a juristas (abogados, procuradores, jueces, notarios, registradores y otros) y a clientes sobre sus preferencias en materia de apps. Además, dieron vuelta la web para identificar las mejores ofertas del mercado.

“En esta pequeña guía, que probablemente sea la primera de muchas, hemos separado las diferentes Apps por: categoría (herramientas y utilidades, directorio de profesionales, información jurídica, herramientas de gestión, desarrollo de habilidades profesionales, herramientas de formación, otros temas), descripción, coste y link de descarga”, se lee en la introducción.

JustiApps 2017

El video que presenta las JustiApps dice que hay quienes se quejan de la justicia, pero que son pocos los que trabajan de verdad para mejorarla. E invita a ser un “agente de cambio”. Si te topas en Twitter con #InnovaciónLegal, ya sabrás de qué se trata.

Llaman a proponer ideas, a aprender en sus debates “innotech” e impulsar el “open data”, entre otras cosas.

El próximo evento está programado para octubre de este año. Por ahora, si te interesa la relación activa entre Derecho y tecnologías, puedes escribir a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. .

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Muchos de los grandes tributaristas, litigantes y abogados de fusiones y adquisiciones no tienen un posgrado en el área e incluso hacen clases. Pero el mercado laboral ha cambiado y Felipe Lavín, director de Idealis Legal Recruitment analiza los masters en Derecho desde distintas perspectivas.

 

Felipe Lavín

 

Sofía Martin L.

Quien esté evaluando si postula a un LLM, primero debe decidir si hace uno en un país de habla hispana u opta por algún programa anglosajón. También debe averiguar si cumple con todos los requisitos, si estudia un master en Derecho genérico o uno especializado y si tendrá compañeros del JD o serán programas cerrados.

Pero quizás la pregunta más relevante va a ser si la tuition que pagará se verá compensada en un aumento remuneracional cuando vuelva a su país de origen.

Preguntamos a Felipe Lavín, director de Idealis Legal Recruitment, consultora que tiene oficinas en Santiago de Chile y en Ciudad de México: “El que realmente quiere rentabilizar su inversión, tiene que sacar la calculadora. Es posible endeudarse y volver con una tremenda mochila, con un LLM que el mercado no reconoce. No todo lo que es “made in the USA” es considerado bueno y la oferta de programas es enorme. Además, hay programas no cubiertos por el sistema de becas estatales”, advierte.

— ¿Cuál es el aumento de sueldo que has detectado en los abogados jóvenes que se van a hacer un LLM al extranjero?

“Varía según los años de experiencia del abogado. Hicimos el siguiente análisis: abogados de 5 años de experiencia con/sin LLM en el extranjero; lo mismo para 6, 7 y hasta 15 años de experiencia.
El resultado fue que los abogados con LLM en el extranjero ganan un 20% más que los que tienen un master made in Chile, si consideramos abogados entre 5 y 12 años de experiencia”.

— ¿Existe una diferencia tangible entre un LLM en Chile y uno en un país anglosajón?

“Existe mucha diferencia entre LLM cursados en Chile y otros en el extranjero, fundamentalmente cursados en EE.UU. y Reino Unido, en el rango de 5 a 15 años de experiencia.

Estados Unidos concentra muchas de las mejores escuelas para estudiar un LLM y los top —unos 15 programas— exhiben sueldos que en promedio superan en un 46% a quienes se decidieron por un posgrado nacional. En cambio, los LLM menos rentables (tenemos un listado con más de 120 de esos programas), en promedio superan en un 11% a los que no estudiaron master alguno.

Desde otra óptica, si consideramos el percentil 50, los que tienen un master en Chile ganan bastante parecido a los que no tienen un master. Sin embargo, si comparamos el perecentil 90, es decir, lo que están en el decil más alto de sueldos, los resultados son sorprendentes: quienes hicieron un LLM en el extranjero ganan un 8% más que los con master en Chile, y un 34% más que los que no tienen ningún master”.

— De acuerdo a tus análisis de renta ¿se justifica gastarse los miles de dólares que cuesta un LLM en el extranjero? ¿O sería mejor invertir en un master en la disciplina a la que queramos dedicarnos en los próximos 10 o 15 años?

“Pienso que el LLM agrega mucho valor y en el último tiempo lo hemos podido cuantificar. La mejor especialización es la práctica en la disciplina; basta ver que hay profesores de posgrado que no tienen estudios de posgrado en las materias que enseñan.

Muchos de los grandes tributaristas, litigantes y abogados de M&A no tienen un posgrado en el área. No quiero restarle la utilidad a un posgrado, pero no hay que esperar una correlación necesaria con la remuneración.

Muchos sirven para subir al carro a alguien que no conoce nada de una área de especialidad; otros cumplen el objetivo de sistematizar algo que la persona ya sabe.

No hay que olvidar que algunos los estudian por gusto, y a veces aprovechan de salirse un poco de la rutina de la oficina cuando sus empleadores los apoyan con tiempo y recursos”.

— ¿En cuánto tiempo se recupera la “inversión”?

“Cuando un abogado vuelve al mismo estudio jurídico en que trabajaba después de un LLM, no pareciera notarse tanto en su sueldo, por lo que la recuperación de la inversión comienza cuando se cambia de trabajo. Ahí “canjea” el valor del LLM.

Lo que hemos visto es que, en promedio, durante los 7 años que siguen a la obtención de un LLM en el extranjero, el abogado habrá ganado 60 millones de pesos (unos US$90.000) más que sus pares que tienen un posgrado en Chile. Que cada cual saque la cuenta de cuándo rentabilizó la inversión”.

— En lo personal, ¿consideras apropiado definir un LLM como una inversión?

“Sin duda. La mayoría de los abogados que hemos entrevistado dicen que el LLM les ha aportado una experiencia de vida, les ha permitido mejorar el inglés (tanto coloquial como técnico), les ha dado un conocimiento de una cultura extranjera y la posibilidad de aprender un nuevo método de estudiar el Derecho.

Incluso en el ámbito más personal, quienes se van acompañados por su pareja dicen que su relación se benefició. Y por qué no decirlo: algunos confiesan haber podido descansar de la durísima rutina de largas horas en sus trabajos en Chile”.

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En su primera entrevista en el ente rector, asegura que tras el recorte de este mes “se acabaron las bajas de tasas” y que no quiere ponerse la “etiqueta de activista o no activista monetaria”. Advierte que si no se elige entre alternativas consistentes a fin de año, puede haber un shock negativo adicional en las expectativas.

Rosanna Costa, consejera del Banco Central: “Ir hoy más abajo con la tasa significa el riesgo de terminar con inflación más alta”

 

A casi cinco meses de haber asumido como consejera del Banco Central (BC) en reemplazo de Rodrigo Vergara -por los tres años que le restaban-, Rosanna Costa se ve cómoda y posicionada de su nuevo cargo. Atrás quedan la directora de Presupuestos del gobierno de Piñera y la subdirectora de Libertad y Desarrollo -sus roles anteriores-, como también los dimes y diretes de su nominación.

Ahora, le preocupa explicar bien el alcance del último recorte de tasas que decidió el instituto emisor hace poco más de una semana, que plantea como el fin de un ciclo, y refuerza la noción de que el Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio, que se conocerá el lunes 5, traerá pocas novedades. Si bien mantiene a firme la idea de un repunte suave de la economía hacia fin de año, reconoce que la elección presidencial y su discusión previa pueden afectar dicho proceso. Finalmente, prefiere no zanjar el debate monetario entre sus compañeros del Consejo, Pablo García y el vicepresidente, Sebastián Claro, pero se muestra contraria a fijar posiciones individuales a través de la prensa.

¿Por qué el BC decidió bajar de nuevo la tasa en mayo, sorprendiendo en parte al mercado, y no esperaron al IPoM de junio?

Porque la decisión que tomó el BC tiene un elemento de mayor información, en términos que le transmite claramente al mercado que la tasa que nos acomoda para el cumplimiento de la meta de inflación, en el diagnóstico que construimos sobre la economía hoy día y que se ha venido ratificando en la tendencia de las cifras macroeconómicas, es una de 2,5%. Con esa tasa nos sentimos cómodos, nuestro balance de riesgos hacia arriba y hacia abajo se equilibra y nos permite quitar el sesgo. Estábamos en un proceso en que el mercado no sabía hasta dónde iba a llegar el BC, apostaba, y la verdad es que en esta decisión un mes más o un mes menos no era gran tema.

¿Quisieron darle certeza al mercado?

Uno nunca termina de dar certezas en economía, pero encontramos que tenía un valor entregar esa información.

¿Fue una decisión discutida o todos tenían más o menos la misma visión?

Hay mucho mito sobre esto de las miradas tan distintas. Me parece que es parte de la riqueza del Consejo tener argumentos y ponderaciones, y ponerlas sobre la mesa y conversarlas. No veo dentro del BC esa cosa como disruptiva que se muestra desde afuera.

Hay quienes piensan que aquí ganaron los activistas monetarios del BC, porque se hicieron cuatro bajas de tasas en cinco meses.

¿Qué significa eso? Yo más bien lo que he visto en estos meses es que se fue consolidando un escenario y que la entrega de las Cuentas Nacionales del primer trimestre acentuó ese diagnóstico, en el sentido de que la economía se desaceleró en el transcurso de 2016, más fuerte en algunos sectores que en otros. En la medida en que los bancos centrales validan su visión y construyen este equilibrio de seguridad y necesidad de actuar razonablemente, toman las decisiones. Cuando el BC tuvo todo eso actuó para que la inflación se encaminara a su meta en dos años como corresponde. No lo pondría entre dovish (paloma) y hawkish (halcón), o los activistas y los no activistas.

¿Dónde se ubica Rosanna Costa entre las posiciones manifestadas por los consejeros Pablo García, que se definió como activista monetario, y Sebastián Claro, que criticó el activismo monetario?

No quiero ponerme la etiqueta de activista o no activista monetaria. Yo miro ese tema de la siguiente manera: el BC tiene que tomar decisiones oportunas, pero esa oportunidad tiene que matizarse con la capacidad de construir convicciones ponderando los riesgos presentes entre tomar o no decisiones en ese momento con la información que tienes. Esa es la ecuación que cada consejero tiene que ponderar. Además, hay un segundo elemento que le agregó a esa ecuación, y es que los bancos centrales no buscan sorprender ni aumentar la incertidumbre en los mercados, sino que transitar por las tendencias de la economía. Eso elimina volatilidad en los mercados en vez de sumarle y es lo que los bancos centrales hacen. Y no creo que no se inscriban en eso Pablo García y Sebastián Claro. Probablemente, hay ponderaciones distintas respecto de los riesgos de actuar o no actuar en diferentesmomentos, y lo que hemos estado viviendo es un momento en que formarse las convicciones de cuál es la brecha que hay en la economía, cuán profundo puede ser o no y cuándo cambia el ciclo de inversión minera ha llevado a acentuar eso, haciendo más difícil tales definiciones.

Eso quiere decir que no se define ni como activista ni como no activista monetaria…

Así es. No me defino ni cómo activista ni como no activista monetaria y el mercado me irá tomando el pulso con el paso del tiempo. Yo creo que la tasa hay que usarla lo que hay que usarla, pero lo importante es que la política monetaria tiene que basarse en las tendencias de las cifras y no tanto en el día a día, porque con la última cifra es difícil separar la tendencia del efecto puntual que no prevalece en el tiempo. Por eso a veces hay rezagos, porque uno considera que esa demora no tiene un costo relevante y vale más la pena formarse una convicción. Uno tiene que ir ponderando en cada momento cómo se conjugan esos dos elementos. La volatilidad innecesaria que pueda generar la acción del BC es un costo. No hay que perder nunca de vista el objetivo de mantener la inflación baja y estable, y eso el Banco Central de Chile lo ha cumplido.

¿Es bueno que las diferentes visiones de los consejeros se transparenten por la prensa o es mejor que queden puertas adentro?

El BC tiene que tener elementos de comunicación para transmitir por dónde va y los consejeros tenemos que sumarnos a la institucionalidad y contribuir a informar. En la medida en que tengamos algo que decir que sea informativo para el mercado y no lo desvíe respecto de la tendencia, me parece súper valiosa la comunicación, pero si es para dispersar, yo creo que debemos ser siempre cuidadosos.

Pero fijar posiciones individuales por la prensa, ¿qué le parece?

Me parece poco adecuado que los consejeros fijemos posiciones individuales por la prensa, en la medida en que no contribuyen a decir hacia dónde está yendo el BC. Hay elementos de juicio individual que cada uno debe ponderar.

¿Eso puede afectar el clima interno del BC?

No ha pasado y creo que todos los consejeros ponderamos mucho la institucionalidad del BC como un valor y, por lo tanto, se actúa en consecuencia. Pueden ocurrir situaciones puntuales, porque en algún minuto alguno sintió la necesidad de que faltaba por comunicar algo, pero no es más que eso.

José De Gregorio criticó a Rodrigo Vergara por el manejo de la tasa en el segundo semestre de 2016 y coincide que tras su salida se apuraron las bajas. ¿Tenía razón De Gregorio?

No quisiera entrar en una polémica con De Gregorio. Tenemos como política no comentar opiniones individuales. Creo que el BC el 2016 venía de inflaciones bien altas y los escenarios es distinto evaluarlos ex-post que en su minuto. Entonces, a mi juicio, el BC tomó decisiones adecuadas con la información que tenía en cada momento.

¿Llegó a tiempo con los recortes de la tasa, no se demoró de más?

No se trata de que el BC haya demorado de más la baja de tasas. Se tomó el tiempo que necesitaba para informarse de los cambios de tendencias que había en la economía y los espacios se fueron dando con el tiempo.

¿Por qué con la tasa ya en 2,5% cambiaron el sesgo a neutral y no dejaron abierta la puerta para una rebaja adicional?

Porque consideramos que en este momento, con la tasa que tenemos de 2,5%, la economía converge a la meta de inflación.

¿Eso significa que estamos ante el fin del ciclo más expansivo de la política monetaria, que se acabaron las bajas de tasas?

En nuestro escenario central se acabaron las bajas de tasas. Eso significa el no tener sesgo.

Sin embargo, Vittorio Corbo sostuvo que es probable que igual haya que recortar otra vez la tasa en el segundo semestre. ¿Bajo qué condiciones eso se puede dar?

Se pueden abrir con la misma probabilidad escenarios a la baja o al alza si hay cambios sustanciales en el diagnóstico de lo que está pasando en la economía, pero hoy no los vemos. Por ejemplo, si se deteriora más la inversión, si viene algún shock externo negativo o el repunte que anticipamos no se concreta. Pero también puede pasar lo contrario, que la economía despegue más rápido de lo previsto. Hoy esos riesgos son equivalentes.

Llevar hoy la tasa más abajo, ¿qué riesgos implica, según el BC?

Ir hoy más abajo con la tasa significa el riesgo contrario, de terminar con inflación más alta en el horizonte de dos años. Y tenemos que cuidar que eso no se produzca. Nuestra guía es la meta de inflación y en función de ella tomamos las decisiones. Una tasa más baja hoy arriesga más inflación y no conversa con el escenario general que tenemos.

CRECIMIENTO Y ELECCIONES

Hace unas semanas Sebastián Claro anticipó que el IPoM de junio no sería muy distinto al anterior. ¿Se reforzó esa idea?

Efectivamente, tanto en materia de PIB como de inflación no hay grandes desviaciones respecto a ese escenario de marzo-abril. Por lo tanto, es probable que no haya sorpresas importantes en el IPoM de junio. Puede haber unos cambios puntuales de composición, pero nada que altere el panorama, que en parte fue lo que nos motivó a las últimas decisiones de política monetaria.

Pero el rango estimado de crecimiento del PIB 2017, 1%-2%, debe reducirse en 25 puntos base. ¿Lo ajustarán por arriba o por abajo?

Lo estamos evaluando, pero no hay que sobreleer cualquiera sea el ajuste del rango, porque por ahora vemos que el patrón de la tendencia es más o menos el mismo.

¿Y el de 2018, que va entre 2,25% y 3,25%? Ese 3,25% implica crecer al doble que este año.

Lo relevante es que la tendencia es más o menos similar.

Mario Marcel dijo que la economía debería ganar dinamismo a partir del segundo trimestre. ¿Está siendo así?

Lo que esperamos hacia adelante es que la economía empiece suavemente a converger hacia el producto tendencial. Y eso se va a empezar a notar en los meses sucesivos, y viene de la mano tanto de factores externos, como del efecto de la política monetaria. Además, en este segundo trimestre están desapareciendo factores puntuales que llevaron al primer trimestre a un crecimiento tan bajo, pero todavía observamos debilidad en los sectores asociados a la construcción, a la minería, junto a un consumo moderado. Entonces, va a ser un repunte suave.

¿No se puede deteriorar el consumo si hay mayor debilidad en el mercado laboral?

De momento se ve frágil y hay un factor de riesgo. En todo caso, el comercio muestra más dinamismo, cierta mejora en las expectativas de consumo aún en niveles de baja confianza y un comportamiento del consumo durable mejor al esperado.

¿Y en materia de inversión?

Lo que tenemos todavía es una minería débil y un proceso de ajuste en la construcción aún en desarrollo, con cifras muy bajas en el primer trimestre. Se ven algunas señales mejores por el lado de maquinaria y equipo, si uno elimina algunas cosas puntuales como transporte, que es el resto de la inversión. Pero el crecimiento de la demanda sigue proviniendo del consumo.

Y en la concreción de este repunte de la economía, ¿cuánto pueden afectar las elecciones y los programas que se presenten?

Si tenemos programas presidenciales consistentes, que van delineando prioridades que hacen sentido en términos macroeconómicos, puede ayudar a la recuperación de la economía. Pero todavía no sabemos cómo va a ser el debate presidencial. A estas alturas las personas están esperando un pronunciamiento. Si éste no es consistente, puede dilatarse un poco más el repunte.

¿Pero este repunte del crecimiento hacia fin de año y en 2018 se va a dar igual, independiente de quien triunfe en las elecciones?

Uno espera que la gente elija entre alternativas consistentes, que ofrezcan un escenario macroeconómico que delinee un proyecto futuro. Si no nos encontramos con eso y tenemos un shock adicional en las expectativas, ya estamos en otro escenario. Por lo mismo, es relevante el tono de laspropuestas.

Uno de los candidatos, Sebastián Piñera, se comprometió a doblar el crecimiento de este período en su eventual segundo mandato. ¿Es posible?

Cuando se ha tenido en forma prolongada un crecimiento por debajo del potencial, se puede por algún período crecer algo por arriba de él. Para mantenerlo más allá en el tiempo es necesario aplicar medidas que mejoren la productividad y la eficiencia.

Hay varios economistas diciendo que ese crecimiento potencial ya no es siquiera 3% y que bajó a 2,5%. ¿El BC revisará sus números?

Normalmente nos referimos al producto potencial en el IPoM de septiembre de cada año, y en esa oportunidad vamos a entregar alguna revisión. Analizaremos el potencial y el tendencial.

Varios candidatos han planteado que van a mejorar las reformas estructurales de este gobierno. ¿Eso podría ayudar al crecimiento potencial?

El debate relevante en ese sentido es qué tipo de reformas aumentan la eficiencia y la productividad, y saber que eso va a ayudar al crecimiento.

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