La profesión está cambiando y sólo lo ignoran quienes no quieren enterarse. Firmas electrónicas, trámites online y nubes con información disponible en cualquier parte del mundo son algunas de las tecnologías que un abogado moderno debe manejar con soltura para no perder competitividad.

 

Javiera Bianchi

La tecnología de la criptografía, definida por la RAE como “el arte de escribir con clave secreta o de un modo enigmático”, se ha ido posicionando en temas legales. Las firmas electrónicas y otras tecnologías han llegado a complementar o sustituir algunos de los procesos que hasta hace poco conllevaban bastantes horas de trabajo.

La empresa E-certchile se especializa en certificación y facturación electrónica; se dedica a proveer tecnologías destinadas a aumentar la seguridad de las operaciones digitales que distintas empresas realicen en su negocio.

“Nuestra sociedad está viviendo una transformación digital tanto en el sector público como el privado. Los proyectos de ley que ingresó la administración anterior justo antes de irse, y lo propuesto por el actual gobierno sobre modernización del Estado, apuntan a seguir profundizando esta tendencia”, explica Andreas Wiechert, gerente general de E-certchile.

Dentro de los servicios y productos que ofrecen, hay algunos útiles para los abogados, como la Firma Electrónica Avanzada y la Firma Electrónica Notario. La primera tiene la misma validez legal que la firma de puño y letra del abogado y permite firmar documentos a distancia de forma no presencial. La segunda herramienta, como su nombre lo dice, fue diseñada especialmente para notarios, archiveros y conservadores.

Si un estudio jurídico quiere que sus miembros comiencen a usar Firma Electrónica Avanzada, deben ir presencialmente a E-Certchile y autentificar su identidad a través de tecnología biométrica, luego de lo cual recibirán su firma digital.

Los estudios, además, pueden contratar plataformas que permiten administrar un gestor documental, así como adquirir un sistema de custodia electrónica con “sellado de tiempo” (fecha y hora del documento).

Algunos de los clientes actuales de E-Certchile son la Cámara de Mediación y Arbitraje de Santiago, el Colegio de Abogados de Santiago, el el Colegio de Abogados de Valparaíso, el Conservador de Bienes Raíces de Santiago y todas las cámaras de comercio regionales del país.

Tecnología: complemento y amenaza

Algunas de las funciones de los abogados podrían verse complementadas por las diversas tecnologías que hoy provee el mercado. Sin embargo, hay otras que podrían verse como una competencia a su rol.

“De ninguna forma la firma electrónica es una amenaza para la labor del abogado; creo que es una tecnología que lo ayuda. En el caso de los notarios sí podría haber un cambio a nivel de la sociedad. A futuro, perfectamente se puede pensar en un notario electrónico que permita realizar trámites a través de una plataforma digital”, dice Wiechert.

La firma de un contrato de arriendo, la compraventa de un vehículo, la escritura de constitución de una sociedad, entre otros, son ejemplos que agrega Domingo Beas, gerente comercial de la empresa.

Por otra parte, el SMS Certificado es un servicio que consiste en un documento firmado en PDF, que contiene en su interior un mensaje de texto con carácter de prueba fehaciente, esto es, se certifica el contenido del mensaje y la fecha en que se envió, mediante el acuse de recibo firmado digitalmente.

Cuando el mensaje es entregado, se genera un documento electrónico que incluye la identidad del remitente, el número de teléfono del receptor y la firma digital, además de un sello de tiempo de la Autoridad de Certificación, constituyendo una prueba con valor legal (Ley 19.799) del envío del mensaje.

Domingo Beas explica que este servicio fue usado principalmente para notificaciones de cobranza, pero que hoy tendría un fuerte potencial de utilidad para otras instituciones del ámbito legal, como por ejemplo los Juzgados de Policía Local. “Muchos juicios quedan nulos porque hay cartas de notificación que no se pudieron entregar a los involucrados. Aunque hoy la ley dice que la carta certificada para estos efectos es la que envía Correos de Chile, y para que cualquier otro medio tuviera validez habría que cambiar la ley, los Juzgados de Policía Local podrían usar esta comunicación como un mecanismo de apoyo”, añade.

Futuro digitalizado

“De aquí a un par de años más, la documentación asociada a los temas legales debiera pegarse un salto importante hacia la digitalización. Ya lo hizo el Poder Judicial y el mundo registral también está dando pasos en esa dirección; incluso el gobierno tiene un proyecto para modernizarlo”, analiza Beas.

“Se lleva haciendo todo de la misma forma desde la época de la colonia, lo cual es ridículo a estas alturas. Sería súper extraño que el mundo de los abogados no pensara en tecnologizarse”, finaliza este gerente.

 

 

FUENTE:  http://idealex.press/mercado-legal/regulacion-de-la-abogacia-como-industria/ 

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A pesar de la caída de -0,43% de este viernes, el selectivo tuvo fuerza para lograr una nueva semana positiva.

Pese a sufrir una leve caída este viernes, la Bolsa de Santiago consiguió su segunda semana de números azules. El IPSA retrocedió -0,43% hasta los 5.583,15 puntos, cayendo de la barrera de los 5.600 puntos, pero acumuló un alza de 0,74% durante la semana. 

Las acciones que más influyeron en la caída de este viernes fueron Copec COPEC : -1,63 tras descender -0,72% luego que BTG Pactual señalara que  la forestal es uno de los papeles que podría ser impactado por una guerra comercial entre Estados Unidos y China. Además, BCI  BCI : -1,2 cayó -1,4% y Banco Santander BSANTANDER : -1,29 tuvo un descenso de -0,93%.

El papel que tuvo la mayor caída durante la jornada fue el de CAPCAP : -4,02, que bajó -3,75%, justo cuando la unidad de inversiones del canadiense Scotiabank actualizó su cobertura y mejoró su recomendación ante un mejor panorama para su filial minera.

Apenas once de las 40 acciones que componen el IPSA terminaron la jornada con números azules. Destacó el alza registrada por la eléctrica Colbún COLBUN : +0,35, que subió 1,45%. Además, tuvo un buen desempeño Enel Américas ENLAM : +0 que tuvo un alza de 0,41%.

Durante la jornada se negociaron $128.106 millones. Los títulos de Banmedica fueron los más transados al registrar negocios por $24.870 millones, luego que el grupo Bordeaux Holding, que adquirió el 96,8% de la empresa, a fines de enero pasado, volviera a comprar acciones.

 

FUENTE: http://www.elmercurio.com/inversiones/noticias/analisis/2018/04/06/ipsa-sube-por-segunda-semana-consecutiva.aspx 

 

 

“Quizás de una manera feroz, los ciudadanos comienzan a entender que sus propias preferencias y las de sus amigos y familiares pueden ser recopiladas y almacenadas de forma perpetua…”

 

Claudia Rossi

Los titulares de los últimos días acerca de las guerras comerciales que se han provocado por los nuevos aranceles impuestos por el Presidente Trump podrían dar cuenta una gran alarma y afectación a la economía mundial, pero la guerra más grandilocuente que se presenta hoy, que es un tipo de conflicto más silencioso, es la nueva guerra fría que se da en relación con los Datos Personales y la manipulación de la información. Si bien la crisis de Facebook/Cambridge Analytica se presenta como la más reciente y controvertida de este tipo, las tensiones podrían incrementar aún más el 25 de Mayo de 2018, cuando entre en vigencia la Regulación General de Protección de Datos de la Unión Europea (General Data Protection Regulation o “GPDR”).

La guerra fría que conocemos hasta ahora ha sido un enfrentamiento entre las democracias capitalistas occidentales, lideradas por los Estados Unidos de Norteamérica, contra las dictaduras comunistas, lideradas por la la ex Unión Soviética (Rusia), donde compiten por el predominio entre distintos puntos de vista en un escenario global.

Finalmente, esa batalla no se ganó con armas, sino que debido a la gran capacidad productiva de las potencias de Occidente.

Es así como el capitalismo triunfó al proporcionar bienes de consumo, como televisores y automóviles, pero también libertades políticas a una clase media en expansión, mientras que el comunismo fracasó por su incapacidad para ofrecer tales recompensas.

La sociedad que ofrecía más a sus ciudadanos, era la que finalmente ganaba al fin del día.

Pero hoy la guerra fría es otra y los estadounidenses están recién entendiendo “el poder de los datos”.

La amplia cobertura de los medios de comunicación sobre la interferencia rusa en sus elecciones presidenciales y el uso indebido de Facebook y otras plataformas de medios sociales para influenciar a 126 millones de estadounidenses ha servido como una forma de educar al público estadounidense sobre cómo los datos personales aparentemente inocuos pueden ser objeto de usos insospechados, incluso en su contra.

Al menos, debemos agradecer a Facebook que haya planteado el debate en el ciudadano común y corriente, titular en definitiva de esos datos, en todo el mundo.

Quizás de una manera feroz, comienzan a entender que sus propias preferencias y las de sus amigos y familiares pueden ser recopiladas y almacenadas de forma perpetua y alimentadas mediante algoritmos para generar mensajes manipuladores destinados a cambiar sus creencias e influenciar sus acciones.

Aunque los reguladores y fiscales han iniciado las investigaciones sobre estos hechos, el verdadero inquisidor será el mercado. Cualquiera sea la red social, llámese Facebook, Twitter, WhatsApp o alguna otra plataforma, cuando los usuarios tomemos conciencia que los datos que estamos compartiendo en esas plataformas —desde nuestro propio celular u otro gadget e incluyendo un simple “like”— pueden ser usados para saber de nosotros más de lo que queremos o hemos consentido, e incluso en nuestra contra, perdiendo así el control de lo que nos pertenece, no debería esto repetirse o, al menos, no sin saberlo o consentirlo. Si se pierde la confianza y no hay un intercambio valioso o virtuoso, los usuarios tendrán desincentivos para seguir usando estas plataformas y los anunciantes se irán a otra parte.

Si bien esto está pasando hoy en otras latitudes, la World Wide Web (www) es por definición global, por lo que no sería novedad que se sigan develando situaciones similares a estas en otros países o escenarios. No se entienda con esto que estamos en contra de la circulación de la información y los datos, por el contrario, tenemos el convencimiento que es muy importante y necesaria, pero las reglas del juego para ese “intercambio” deben ser conocidas y claras para todos los actores, y claramente eso en estos casos falló.

Chile va en la dirección correcta en esta materia, ya era hora, y estamos ad portas (actualmente en su primer trámite constitucional en el Senado) de que se apruebe la reforma y actualización a nuestra ley sobre protección de datos personales acorde a los nuevos tiempos, donde aspectos como, el tipo de datos y la transferencia internacional de los mismos son claves para que no solo los titulares de datos ejerzan efectivamente sus derechos sino que para el mercado y, porque no decirlo, para una competencia leal entre los distintos actores, incluyendo el sector público.

 
* Claudia Rossi es socia de Rossi Asociados, abogada especializada en tecnologías de la información y protección de datos personales. El presente artículo fue escrito originalmente para los clientes de la firma y su reproducción en Idealex.press fue expresamente autorizada.

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depresión

Al mezclar la práctica profesional con la entrega de los servicios, se produciría un impacto negativo que perjudica a consumidores de servicios legales y a la sociedad toda, con acceso y atención que nunca se llega a recibir.

Mark A. Cohen, columnista de Forbes.com, escribe usualmente sobre los cambios en el mercado legal a nivel global. Para él, Derecho es una profesión, pero también es una industria. Y esta dicotomía debe reflejarse en normativas especiales dirigidas a cada una.

“Permitan a los abogados regular el ejercicio profesional y a los profesionales independientes dedicados al negocio, déjenles la industria”, dijo en su columna de opinión titulada “Law Is a Profession and an Industry – It Should Be Regulated That Way“. “La mezcla de ambas es un detrimento a la profesión, a la industria y a la sociedad”, añadió.

Y este camino no sería muy distinto del que han recorrido otras ramas del conocimiento, como la medicina, en donde las pequeñas consultas han cedido el paso a los gigantes de la industria de la salud.

Regulación de la abogacía como profesión legal

De acuerdo a Cohen, la profesión legal se refiere a la formación de los abogados, su permiso para ejercer, sus responsabilidades éticas, sus obligaciones para con sus clientes y materias similares.

“Los abogados también son parte del contrato social mediante el cual representan a la sociedad, defendiendo el Estado de Derecho”, dice, y agrega que la “práctica legal” no es lo mismo que el “expertise legal”, entendido como experiencia, criterio y habilidades que no todos los abogados poseen.

De este modo, normativa que regule la profesión debería asegurar el sometimiento a estándares éticos, como garantía de protección a clientes individuales, pero también a la sociedad toda.

La “industria”, en cambio, describiría la entrega de servicios legales que mueven miles de millones de dólares, que se caracterizan por ser interdisciplinarios y que son desarrollados con la ayuda de tecnología.

El negocio del Derecho implica usar procesos y tecnología para identificar y automatizar tareas repetitivas, continúa el autor. La idea sería hacer de funciones rutinarias un “producto” desarrollado a escala de manera eficiente, que promueva la transparencia, con ciclos productivos comprimidos, que sean capaces de proveer al “consumidor legal” más por menos, con parámetros de riesgo razonables.

Los objetivos de la regulación de la industria, prosigue Cohen, deberían ser promover la competencia, incentivar la innovación y permitir la creación de modelos que mejoren tanto el acceso como la entrega de los servicios contratados.

Cambio tras cambio

En su artículo, Mark Cohen da cuenta del importantísimo papel que está jugando la tecnología al modificar la manera en que se prestan los servicios jurídicos: “Las máquinas no están reemplazando a los abogados, pero la tecnología está poniendo un foco de luz sobre aquellas tareas que requieren realmente a abogados habilitados para ejercer, el nivel de experiencia y especialización que necesitan, el proveedor más adecuado, la colaboración de recursos humanos o bien de automatización, y el precio”.

Para él, muchos servicios se han transformado en productos y en su entrega comienzan a valorarse factores como eficiencia y objetivos medibles, en vez de cantidad de trabajo y facturación de horas.

Lo que es o no es un servicio legal sería secundario frente a la especialización que el mercado requiere, y hace plantearse qué significa ser abogado hoy.

La American Bar Association (ABA) describe al abogado como “un profesional con licencia para ejercer, que asesora y representa a otros en materias legales”.

Pero para Cohen, esta “vaga” descripción genera más preguntas que respuestas. Por ejemplo, qué es una materia legal; quién está llamado a definirla; cuándo se requiere la intervención de un abogado; qué diferencia a un abogado de otros profesionales o incluso de una “máquina” en la cadena de provisión de servicios jurídicos.

Otras de las preguntas que surgirían serían por qué la mayoría de los individuos y las pequeñas empresas no son capaces de pagar lo que cobra un abogado; y cuál es el propósito que sirven o persiguen los abogados.

La autorregulación no sería entonces la solución, pues mezcla la práctica profesional con la entrega de los servicios, y ello tendría un efecto negativo en millones de servicios que no se llegan a dar por falta de acceso, en donde los perjudicados son tanto los consumidores de esos servicios como la sociedad en su conjunto.

* Éste es un extracto traducido al castellano del artículo original “Law Is a Profession and an Industry – It Should Be Regulated That Way“, al que puedes acceder aquí o directamente en Forbes.com.

FUENTE: http://idealex.press/mercado-legal/regulacion-de-la-abogacia-como-industria/

 

Colmena y Consalud reajustarán 4,8 y 4,7%, respectivamente, mientras que Cruz Blanca un 7,7%. Tres empresas congelaron sus precios.

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Al menos un tercio de la cartera de beneficiarios de isapres tendrá un aumento en el precio de sus planes base de salud, información que debe ser entregada a la Superintendencia de Salud a más tardar hoy. La Tercera tuvo acceso a los precios de cinco, de un total de seis, aseguradoras. Así, las empresas que realizaron un reajuste de sus primas corresponden a Colmena y Consalud, con un 4,8% y 4,7% respectivamente, y Cruz Blanca, con un 7,7%.

Además, Nueva Masvida, Vida Tres y Banmédica no subirán sus valores, firmas que el año pasado también mostraron el mismo comportamiento.
Con estos datos, el promedio de alza de precios de planes del sistema es de 3,6%.

Cartera

El movimiento en el incremento de la prima de las aseguradoras abarca a una cartera de 2.003.682 beneficiarios, de un total de 3.302.967 afiliados. Es decir, el 60,6% de los usuarios tendrá alza en sus precios.

La adecuación que realizaron las compañías este año es más baja comparada con 2017. El año pasado, Cruz Blanca registró un 7,6% de aumento del precio del plan; Consalud 5,9%, mientras que Colmena mostró un 6,7%.

¿Qué impacto tiene un incremento de este tipo? Los expertos sostienen que la judicialización de las alzas es uno de los efectos más relevantes, ya que genera pérdidas para el sector. El año pasado se interpusieron 127.280 recursos para congelar los planes ante las cortes de Apelaciones. Aunque la cifra es un 11,2% menor que el año anterior, sería una de las razones de por qué algunas firmas optan por congelar sus precios.

Análisis

Héctor Sánchez, director de la Escuela de Salud Pública de la U. Andrés Bello, señala que las isapres que han cambiado de propiedad (Banmédica y Masvida) no presentaron aumento de los valores, “porque existe una mayor contención de costos. Lo han hecho, por ejemplo, mediante un nuevo modelo de atención, que contempla la aplicación de programas de prevención de enfermedades en personas con patologías crónicas o de la tercera edad, lo que lleva a controlar el costo del sistema”.

Sánchez agrega que si algunas congelaron sus tarifas tal como el año pasado, se debería a la preocupación de la industria por una eventual reforma a las isapres anunciada por el gobierno. “No quieren que la opinión pública las evalúe mal por esa conducta y que los cambios que vengan sean duros para ellas”, añade.

Uno de los argumentos de la industria ante los reajustes es que existe una sostenida alza de los costos en el sector de la salud en cuanto a personal, exámenes con mayor tecnología y un envejecimiento de la población, lo que lleva a que se utilicen más sus pólizas y aumente el gasto en estas firmas.

Óscar Arteaga, académico y especialista en Salud Pública de la U. de Chile, afirma que debe haber cambios para que el sistema de salud sea más accesible para los chilenos.

Sostiene que el valor de las primas se ha abordado en dos comisiones presidenciales en los últimos ocho años para elaborar un proyecto de ley que haga cambios al sector, pero sus propuestas no han sido consideradas. “Las isapres se comportan como una empresa privada más que como una entidad que promueva la seguridad social de la población”, sostiene. El académico dice que se estudió la modalidad de implementar un plan garantizado en las aseguradoras a un valor estable y que evite la discriminación, por ejemplo, de las mujeres, que deben pagar los mayores costos cuando están en edad fértil.

La Asociación de Isapres dijo que no se pronunciará sobre las políticas comerciales de las empresas.

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